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Para cosas de todos los días

Nunca es tarde…

Dice el refrán que «nunca es tarde si la dicha es buena». El caso es que empecé este blog con mucha fuerza hace ya seis años y en mayo de 2010 lo abandoné.

No sé si esta dicha será buena o no pero lo que está claro es que el que no arriesga, no gana.

El efecto de la crisis en los escaparates

Esta tarde, aprovechando que el centro estaba vacío por el frío y por ser fiesta, he estado dando un paseo y me he fijado en una cosa que me ha parecido graciosa 🙂

Tiene que ver con la crisis y con los escaparates. En años anteriores, los escaparates del Corte Inglés siempre rebosaban lujo, ropa, color y maniquíes. En estas Navidades en tiempos de crisis, de lo que están llenos los escaparates es de cajas de regalos vacías.

Es curioso el caso del Corte Inglés de informática donde en uno de los escaparates que dan a la calle principal hay dos ordenadores Mac y un montón de preciosas cajas de regalo. ¿No es una gran pérdida de espacio?

También se nota en la decoración que han puesto este año: sólo las figuras de rigor. ¿Qué fue de aquella red de luces que cubría la pared de arriba a abajo?

Para que veamos que la crisis nos afecta a todos, de una forma u otra.

Consejos para ahorrar en tiempos de crisis…

Este post tiene como objetivo el que todos hagamos nuestra pequeña aportación para que esta “recesión económica” sea más llevadera 🙂

– Regar las plantas con el agua que sobre de la cocción o de las botellas de agua y hacerlo para evitar pérdidas por evaporación.

– Cierra el grifo mientras te lavas los dientes o mientras te afeitas puedes ahorrar hasta 10 litros.

– La temperatura ideal es de 20 ºC en invierno, cada grado más hace que el consumo aumente en un 5-7%.

– Al comprar electrodomésticos, que sean de clase energética “A”.

– No utilices el inodoro como papelera o cubo de basura.

– Apagar el monitor cuando sea posible y no dejar los equipos en “stand by”… ¡eso también consume!

– 10 minutos son suficientes para ventilar una habitación.

– Aprovecha al máximo la capacidad de la lavadora y del lavavajillas. Así se reduce el consumo de agua, detergente y energía.

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Vuestras aportaciones en forma de comentario harán que entre todos llevemos un poco mejor la crisis y mejoremos la calidad de vida de la madre Naturaleza 😉

Sábado de karting, domingo de zafarrancho

Este sábado estuvimos en Évora (Portugal). Se celebraba la 1ª carrera del 2º Campeonato Belloto de karting y la cosa prometía. Total, que allá que nos fuimos.

Habíamos quedado con el resto del personal a las 10 y media de la mañana en el bar la Cruz Blanca. A priori, no parece una hora muy temprana pero sí que lo es después de un viernes de curro intenso hasta las 8 de la tarde y de estar tomando cerveza y copas hasta casi las 3 de la mañana en casa de Olga. ¡Ya no tenemos 18 años oiga!

Total que llegamos al kartódromo de Évora. Nervios, tensión, ¿lloverá?, sorteo de coches, calor pegajoso, nuevos modelitos (cascos y monos) y ale… ¡a correr!

La cosa no estuvo nada mal, fue una carrera con 29 coches en pista, con sólo uno de repuesto, con gente que andaba y otros que iban de paseo, golpes curiosos, salidas de pista, trompos y calor… ¡mucho calor!

Después de la carrera, nos fuimos a comer a una pizzería en el centro de la ciudad (para desesperación de los camareros) y al terminar… cada mochuelo a su olivo. Roberto y Takamoto se vinieron a casa a ver las fotos y el vídeo que se habían hecho. Cuando se fueron, ducha, sofá, cena, sofá y cama.

Sólo con deciros que el que duerme conmigo lleva ya más de 14 horas en la cama… ¡verás cuando se despierte y le diga que hoy hay que limpiar la casa entera!

¡Estoy viva!

Este mini-post es sólo para reafirmar mi existencia en la Web y para que sepáis que sigo viva después de mis “no vacaciones” 🙂

Trataré de ponerme al día pronto y así poder seguir compartiendo mis “tontás” con vosotros.

¡Ha ganado usted un cólico nefrítico!

Gévora, miércoles 14.30 h, 1 día y medio para las ansiadas vacaciones de verano: llego a casa del trabajo tan contenta y “tracatá”, el lado izquierdo me pega un latigazo que ni Ángel Cristo en sus mejores momentos. Me duele a rabiar, me retuerzo cual lagartija y después de una hora estamos en el coche camino del Infanta.

Urgencias del hospital Infanta Cristina, 15.30 h: un MIR solicita un análisis de orina, sangre y ala, a esperar los resultados. Me sigo muriendo y no soy capaz de estar quieta, ni sentada, ni de pie, ni de ninguna de las formas. Me ponen un gotero y me llevan a la “sala de los sillones”, llena de personas mayores tosiendo y con goteros de todas clases.

Urgencias del hospital Infanta Cristina, 17 h: estoy igual que al principio, no he notado mejoría, me sigue doliendo y la sensación de náuseas no remiten (incluso después de un buen gotero de Primperán). A todo esto el pobre Alberto está ya hasta las narices. Seguimos en la famosa “sala de los sillones” y con nuevos goteros, esta vez de Nolotil y Buscapina.

Urgencias del hospital Infanta Cristina, 20 h: llegan los resultados: el análisis de sangre correcto (¡estoy hecha un toro!), el de orina… regular, han encontrado restos de arenilla. Enhorabuena ¡ha ganado usted un cólico nefrítico! Me ponen más calmantes y más Primperán para que la cosa se calme.

Urgencias del hospital Infanta Cristina, 23.30 h: por fin nos vamos a casa, me sigue doliendo un poco pero estamos hasta las narices de estar ya allí. Me recetan Valium 5 (!), Nolotil, paracetamol y protectores de estómago.

Gévora, jueves 12 h: casi 45 minutos de charla con gente de la ofi para atar los cabos que pensaba haber atado yo. Parece ser que todo está bajo control. No puedo ir a trabajar porque me sigue doliendo un poco y sólo estoy cómoda recostada. Además, Alberto me tiene secuestrada y no quiero pensar en coger el coche y que me pare la Guardia Civil ¡daría positivo en estupefacientes fijo!

La verdad es que estoy un poco asustadilla con este tema, ¡espero que no me vuelva a pasar!, pero en fin, qué le vamos a hacer, son cosas que pasan. Coca, ya tenemos algo que contarles a nuestros nietos 🙂

¡Menuda forma de estrenar las vacaciones!

¿Convivir o no convivir? Ésa es la cuestión

La convivencia es una etapa agridulce en la vida de cualquier pareja. Digo “agridulce” porque ésta también tiene sus fases.

Al principio todo es maravilloso, nos esforzamos al máximo por agradar a la otra persona e intentamos hacerlo todo lo mejor posible, aunque claro, siempre hay cosas que limar, ¡pero durante estos meses no tienen importancia!: “Cariño, te has vuelto a dejar abierta la tapa del váter, jijiji”. “Mi vida, acostúmbrate a recoger al terminar, ¡ay lo que te quiero!”.

Esta etapa, por lo general, suele durar varios meses (depende de cada uno claro está). Luego ya va asomando la verdadera personalidad y algunos más que otros se dejan caer más de la cuenta en determinadas tareas. Esto es lo más normal del mundo, puesto que nadie dijo que la convivencia fuera fácil y poner en una misma casa a dos personas, cada una de su padre y de su madre, es complicado. No es lo mismo un enfado que cada uno pasa en su casa, que tener dormir en la misma cama.

De todas formas, personalmente, creo que el hecho de que una pareja conviva es muy importante, igual que te pruebas unos pantalones antes de comprártelos. Al final, por muchas cosas que pasen, es raro que la balanza se incline hacia el lado negativo. Eso sí, hay que tener claro que la convivencia es un “tira y afloja”, un “hoy por ti y mañana por mí”, vamos, que es cosa de dos y no de uno solo.

¡Que conste que NO me estoy quejando! Yo estoy encantada de la vida y creo que es lo mejor que me ha podido pasar. No es fácil encontrar a una persona que te aguante cuando eres un desastre con patas 🙂